Si las buenas relaciones personales son fundamentales para disfrutar de tu vida y sentirte feliz, ¿Cuál es la actitud más adecuada para establecer o mantener buenas relaciones personales? ¿Qué actitud tener ante los desconocidos? ¿Y ante los conocidos? ¿Y ante los amigos? ¿Y ante mi pareja? ¿Y ante los familiares -hijos, hermanos, padres, etc.-? Todas estas preguntas, en principio, podrían ser objeto de la misma o de diferentes respuestas dependiendo del nivel de relación, de la experiencia vital de cada individuo y del carácter de cada persona. Pongamos dos ejemplos extremos. Todos conocemos personas que se pasan de encantadoras, casi insensibles ante desplantes de terceros. Siempre con la sonrisa en la boca. Resultan injustas ante los amigos que realmente se ocupan de ellas, al tratarlos igual que a cualquiera. Asimismo, quién no conoce a antipáticos compulsivos. Personas que ante cualquier intento de acercamiento dan una coz –lanzan un improperio- como respuesta. Resulta, por tanto,...
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