sábado, 27 de mayo de 2006

Egoismo versus Altruismo

Pienso que todos somos egoistas, y que lo que hacemos nos "conviene más en ese momento" que dejar de hacerlo. El problema no es ser egoista sino equivocarse respecto a lo que te conviene. Realmente, lo que conviene a una persona no tiene porque ser negativo para su entorno, ni para la sociedad. Lo que sucede es que no todos tenemos los mismos valores para decidir que es lo que nos conviene. Básicamente "lo que nos conviene" lo decidimos en función de nuestra percepción del entorno y el plazo de tiempo que contemplamos para analizar las consecuencias. Si uno se equivoca y tiene comportamientos poco solidarios que le conducen al aislamiento, no es que sea egoista sino que es imbecil. Muchas veces a los imbéciles les llamamos egoistas aunque en mi opinión sería ese (imbecil) el adjetivo más adecuado.

Saludos

domingo, 21 de mayo de 2006

Pienso, existo y me equivoco

Pensar es un ejercicio muy divertido. A lo largo de nuestra vida establecemos hábitos y reacciones basados en modelos de comportamiento, inicialmente instintivos o heredados de nuestros padres, que se van contrastando con el paso del tiempo, y que cambiamos en el caso de que el aprendizaje de la vida nos indique claramente que están equivocados. A veces la vida no nos da la oportunidad de contrastar patrones de comportamiento y podemos estar equivocados a lo largo de toda nuestra existencia. Un patrón de comportamiento equivocado se manifiesta, en muchas ocasiones, en el aislamiento y el sentimiento de soledad.
En mi opinión es conveniente y necesario poner en duda la mayoría de información recibida, por salud mental, aunque normalmente esto se realiza (en la adolescencia) cuando se suele tener idealizada la propia naturaleza en sentido favorable o desfavorable.
Entre las cuestiones que uno debe plantearse y que realmente afecta enormemente al exito personal, es "saber querer". Es muy habitual que alguien te diga que te quiere, que lo diga sinceramente, pero no te sientes ayudado por esa relación sino todo lo contrario. Saber querer y aprender a disfrutar de querer, sin que sea necesario que te quieran, es la mejor herramienta para disfrutar de la vida.

Otro día más