lunes, 21 de enero de 2008

Paradigmas equivocados

No podemos pararnos a reflexionar cada vez que debemos tomar una decisión (tomamos miles a lo largo del día). Tenemos estructuras mentales complejas "paradigmas" que aplicamos para automatizar la adopción de una determinada postura, o decidir si actuamos, o no, en cada situación. Los paradigmas que cada uno tenemos dependen del conjunto de experiencias, creencias y valores, y condicionan como se percibe la realidad y la forma en que se responde. Resulta claro que tener paradigmas equivocados o poco eficaces para resolver el día a día es un problema serio.

Por ejemplo, depende del paradigma -modelo- que una persona tenga "de las del otro sexo" el que su trato respecto a éstas sea respetuoso o prepotente, sensible o insensible a sus necesidades emocionales y físicas.

También, la relación con los hijos, como con cualquiera, están condicionadas por esos paradigmas que nos acompañan. Eso incluye incluso la percepción de uno mismo y condiciona la capacidad de cambiar o evolucionar (aprender) con el paso del tiempo.

El modelo o paradigma que nos auto define como invariables -genio y figura hasta la sepultura- generalizado todavía, crea sentimientos y emociones de autocompasión, e imposibilita para tener una buena predisposición para aprender y mejorar.

Yo intento no contribuir a potenciarlo no deseándole a nadie, por mucho que lo aprecie, algo así como: "No cambies nunca", ya que me parece más una condena que un buen deseo.

Saludos.

miércoles, 16 de enero de 2008

Lo que sale a cuenta

Si las buenas relaciones personales son fundamentales para disfrutar de tu vida y sentirte feliz, ¿Cuál es la actitud más adecuada para establecer o mantener buenas relaciones personales? ¿Qué actitud tener ante los desconocidos? ¿Y ante los conocidos? ¿Y ante los amigos? ¿Y ante mi pareja? ¿Y ante los familiares -hijos, hermanos, padres, etc.-? Todas estas preguntas, en principio, podrían ser objeto de la misma o de diferentes respuestas dependiendo del nivel de relación, de la experiencia vital de cada individuo y del carácter de cada persona.

Pongamos dos ejemplos extremos. Todos conocemos personas que se pasan de encantadoras, casi insensibles ante desplantes de terceros. Siempre con la sonrisa en la boca. Resultan injustas ante los amigos que realmente se ocupan de ellas, al tratarlos igual que a cualquiera. Asimismo, quién no conoce a antipáticos compulsivos. Personas que ante cualquier intento de acercamiento dan una coz –lanzan un improperio- como respuesta.

Resulta, por tanto, interesante plantearse qué actitud es la más adecuada. ¿Qué sale a cuenta?


Como casi siempre, una Universidad de EEUU -no recuerdo cuál- se propusó e hizo un estudio al respecto. Después de sesudos análisis y buen número de experimentos o experiencias llegó a la conclusión de que la conducta recíproca -o comportamiento recíproco- es la más adecuada. Mi interpretación personal de las conclusiones del estudio sería la siguiente:

a) Se debe tener una actitud favorable a entablar nuevas relaciones. Pero a la vez se deben extremar las precauciones, poniendo especial atención a cualquier síntoma de imbecilidad, respecto a la nueva persona que aparece en tu vida.

b) No conviene mantener actitudes propicias a relacionarse cuando detectas hechos o actitudes que te disgustan. Debes poner de manifiesto tu disgusto ante aquello que no te guste (aunque no sea fácil dado que creas situaciones tensas de las que se tiende a huir) y no darlo por no ocurrido.

c) Debes estar dispuesto a volver a relacionarte con alguien que te decepcionó si te demuestra de forma inequívoca que ha cambiado -cosa realmente dificil-. No obstante, se debe tener en cuenta que dar una segunda oportunidad es perder la posibilidad de dedicar ese tiempo a una posible nueva buena relación. El tiempo es limitado para todos.


En resumen, lo que sale a cuenta es posicionarse inicialmente a favor de las relaciones, estar atentos, tener un comportamiento reciproco -alejarte o distanciarte si algo no te gusta y estar dispuesto a recuperar o estrechar la relación si, y solo si, puede asegurarse que ha cambiado quien te defraudó-.

El conocer la teoría no asegura que en la práctica todo salga rodado, pero algo es algo.

Saludos.

miércoles, 9 de enero de 2008

Inteligencia artificial

La búsqueda de soluciones a problemas mediante herramientas de inteligencia artificial es cada vez más común en diversos campos de la tecnología y la economía. Las herramientas más usadas son las redes neuronales y los algoritmos genéticos, e incluso combinaciones de ambas técnicas. En todos los casos lo que se realiza son simulaciones matemáticas donde se intenta reproducir dos procesos que en la naturaleza han dado buenas soluciones.

Las redes neuronales intentan simular el proceso de aprendizaje del cerebro de manera que en primer lugar se somete al "cerebro artificial matemático" a un proceso de formación, y posteriormente se intenta aprovechar lo aprendido para prever la solución adecuada a un problema nuevo.

Los algoritmos genéticos intentan emular el proceso de selección natural que hace que los individuos - soluciones- mejor adaptados a un medio -problema- tengan mejor posibilidad de tener descendencia que los peor adaptados. Se introduce, además, en la siguiente generación cierto nivel de mutación que posibilite la aparición de individuos -soluciones- raros respecto a sus progenitores que pueden adaptarse mejor al medio.

Resulta realmente interesante este mundo de búsqueda de soluciones -no lineales- a problemas. Es muy curioso que las últimas técnicas de resolución de problemas quieran liberarse del corsé de la lógica aristotélica y se adentren en el mundo de la "lógica difusa".

Entre la "inteligencia emocional" que está tan de moda y la "inteligencia artificial", parece que cada vez será más fácil disimular la imbecilidad ¿o no?.

Saludos.

jueves, 3 de enero de 2008

¡Antes muerto que sencillo!

Ser sencillo es ser simple, vulgar, insignificante, “lo peor” si lo que pretendes es sobresalir (o ligar, por ejemplo). "Lo que vende” es ser complicado, singular, único, brillante y especial.

Es por ello que miles de personas se esfuerzan toda su vida en intentar diferenciarse de sus congéneres. ¡Antes muerto que sencillo!

Pero, no todas las singularidades son igual de valoradas y se corre el riesgo de que tu singularidad esté contra corriente. Por eso, hay otras miles de personas que lo que intentan es justo lo contrario, pasar desde su singularidad, no bien valorada, a integrarse en el modelo genérico o vulgar más atractivo.

Los que nacen “del montón” se pasan toda la vida queriendo singularizarse, mientras que los que nacen singulares se pasan toda la vida intentando ser del montón y a ser posible como los mejores del montón.

Así, por ejemplo, la mujer a la que la madre naturaleza la ha dotado de grandísimos pechos, o de pequeños pechos, se siente presionada a cambiar de aspecto e integrarse en el grupo promedio. Mientras que las mujeres con tamaño de pechos promedio se sienten tentadas a aumentarlos para diferenciarse. De ahí el “boom” de las clínicas de cirugía estética.

¡Vaya vida ésta! Siempre nadando contra corriente. Aunque debemos darnos cuenta que estamos hablando de aspectos externos, de valoraciones rápidas respecto a la “valía” o no de una persona.

Sin embargo, si de lo que se trata es de seleccionar a un buen amigo o amiga no parecen estos los criterios más adecuados. A mi, no me los parecen. Se necesita interés y tiempo, aunque sea oro, para conocer bien a alguien y darte cuenta si es posible establecer una relación “ganar-ganar” con él/ella. Las personalidades muy complicadas son muy difíciles de encajar. O sea, que el título de esta entrada no lo suscribo, ni para mi, ni para mis amigos, sino más bien el contrario ¡ANTES MUERTO QUE COMPLICADO!

Saludos.