sábado, 17 de noviembre de 2007

¿Tener, o ser pareja?, o todo lo contrario.

El porcentaje de parejas que se rompen ha aumentado últimamente. ¿Cuál puede ser la causa o causas? Debe tener algo que ver con el criterio para elegir pareja, las expectativas que supones a esa situación de pareja, y la percepción de las ventajas e inconvenientes de mantenerla.

Veamos. Respecto al criterio para elegir pareja para mí, que no ha cambiado gran cosa, sigue siendo el amor pasional (“animal”, con perdón), es decir, básicamente visual y emocional.

En cuanto a las expectativas, sí que pienso que ha habido cambios. En general, los individuos no nos consideramos, hoy en día, satisfechos respecto a nuestra situación y esperamos que la variación de vivir en pareja debe suponer un cambio “radical” a mejor. Tenemos la expectativa de “cambio de vida” y no de simple mejora.

Las ventajas e inconvenientes de mantener la pareja están condicionados por las expectativas iniciales y la insatisfacción de no haberlas logrado, lo que condiciona la tendencia a romperla hasta encontrar ese óptimo “alcanzable”.

Teóricamente, se podría mejorar la estabilidad de las parejas si:

a) El criterio para seleccionar a la pareja fuera más racional. Me explico: Una relación con una persona “conviene” cuando te ayuda a encontrar mejores soluciones a los problemas del día a día. Y no conviene cuando el mantenerla te aumenta de forma considerable la sensación de dificultad para el transcurso de la vida (te complica la vida, vamos). Realmente, esto es demasiado revolucionario y va en contra de todos los cuentos que cuentan a niños y niñas.
b) Las expectativas del cambio de situación debieran ser más realistas. Ahora las parejas se suelen formar más tarde que antes, cada uno tiene una vida previa apoyada sobre cierta experiencia. No es realista suponer que el cambio “va a ser la leche” sin ningún inconveniente, aunque sea lo que te pide el cuerpo y lo que te han contado en cuentos y películas.
c) Respecto a las ventajas y desventajas habría que entrar en muchos aspectos: económicos, sociales (esta de moda estar “separado”), por lo que nos meteremos en ello otro día.

En la práctica: nada de nada. Hay algunas asociaciones minoritarias que promueven “el reinvento de la seducción” y alguna otra iniciativa con escasísimas posibilidades de éxito dada la naturaleza humana.

Saludos.

1 comentario:

Zuppi dijo...

Me parece muy interesante lo que dices. Es curioso cómo la gente espera mucho más de la vida afectiva de lo que espera, por ejemplo, de su vida laboral.
Y no es que el amor no te dé la felicidad, pero hay que saber que la felicidad no es una sucesión de momentos inolvidables, igual que un trabajo no es una sucesión de éxitos.