domingo, 3 de febrero de 2008

La prensa y las campañas electorales

Los políticos y la prensa tienen intereses comunes y no pueden sobrevivir unos sin los otros. Las precampañas y campañas electorales son periodos en las que los periódicos diarios hacen su agosto. Los partidos compiten por ocupar un mayor número de centímetros cuadrados de negro sobre blanco, y todo ello contando con el dinero público que recibirán en función del número de votos que les demos. Cada vez resulta más claro que las informaciones de la prensa son subjetivas intentando dar la apariencia de objetividad y eso me cabrea. Por ello prefiero leer blogs donde todo el mundo sabe que son opiniones subjetivas y no se pretende dar apariencia de nada. Es preferible leer blogs de gente con diferente ideología que pagar por prensa y que pretendan dar como información lo que no son más que opiniones sesgadas disfrazadas. No está bien que nos consideren imbéciles.

Que conste que considero que la democracia es el menos malo de los sistemas, pero sería necesario en España hacer cambios en el sistema electoral para acercar a los políticos a los intereses reales de los votantes. Para mi gusto el sistema británico consigue acercar al parlamento mejor la realidad de los intereses de la gente. El político siente claramente que representa a una determinada población y no le debe el puesto directamente al líder del partido, pudiendo incluso votar en contra de las directrices del partido si considera que una determinada medida no favorece a sus votantes. La partidocracia derivada del sistema electoral actual aleja a los políticos de los problemas reales de la población y crea una clase política que se parece poco a la gente que representan.

Gane quien gane, en marzo, no confío en que cambie el sistema electoral dado que favorece a los líderes y no quieren perder ese inmenso poder.

Votar o no votar, ese es el dilema.

Saludos.

5 comentarios:

neurotransmisores dijo...

Es curioso que en plena democracia, la democracia brilla por su ausencia.

Carmen (LaCondiciónHumana) dijo...

Creo que un liderazgo fuerte, en el sentido de una posición clara, resulta positivo, o sea, una organización que defienda un programa firme y sea coherente con él... en esta caso todas las personas que integren este partido deben atenerse a él y si alguien no está de acuerdo es mejor que intente inscribirse en una ideología más afin a él... pero esto es distinto a pensar que todos deben seguir las decisiones del que está en un puesto mayor en la jerarquía, esta jerarquía sólo debería servir como un modo de organizar las distintas funciones... o sea, tiene más trabajo el presidente y debe ser mejor remunerado que un ministro, pero no tiene porque tener más razón que éste.

Besos!!! :) :) :)

Dolfi dijo...

Bienvenido Neuro

Te veo también un poco pesimista. ¿Será que casi estamos en primavera? Yo creo que no. :)

Bienvenida Carmen

Pues yo paso de líderes. Porque a los líderes les suelen preocupar más cómo mantener su condición de lider que los problemas reales de los demás. Las campañas electorales son repelentes, no se debate sobre ideas, sólo se ataca al lider o líderes de la oposición. Están los aduladores y los odiadores. Es lo que hay.

Me alegra tu visita y no creo que discrepemos tanto en el fondo. Un beso ;)

Carmen (LaCondiciónHumana) dijo...

No, si yo paso también de lideres... quizá no he sabido explicarme :), intentaba decir que el liderazgo debe ser el programa... que debe haber una clara "tendencia" pero que ninguna persona debe ser ella el líder... ¡vamos! un grupo unido y encaminado en la misma dirección, en la que todos partan de unos mismos presupuestos... y esto les hará más eficientes.

Pienso que no discrepamos en absoluto.

Zuppi dijo...

Pues yo creo que las campañas electorales (y más ahora, en esta época tan fuertemente mediatizada) es el precio que hay que pagar por tener democracia, pero confieso que cada vez me parece más alto...
No soporto ver a candidatos de todos los partidos repitiendo consignas y valorando todo lo propio como excelente y lo ajeno como deleznable, y eso sin contar la barahúnda de promesas electorales absurdas que lanzan desde todos los lados.