viernes, 14 de diciembre de 2007

Utilizar y dejarse utilizar

Nunca son sencillas las relaciones entre personas. Cada persona, en un momento dado de su vida, en cuanto a su forma de actuar, viene condicionada por un componente racional y un componente emocional. El componente racional ha evolucionado con el transcurso de la vida, mientras que el componente emocional es mucho más estable (invariable) al paso del tiempo. Al aprender modificamos nuestros esquemas racionales, vamos eligiendo aquellos que más nos convienen, con los que mejores soluciones encontramos a los problemas. Si en algún momento actuamos en contra de nuestro esquema racional aparecen las incoherencias, que suelen ir asociadas a auto reproches. Solamente cuando admitimos el componente emocional como condicionante de nuestra conducta asumimos conductas racionalmente incoherentes de las que debemos estar dispuestos a “pagar” sus consecuencias.

Cada vez es más fácil encontrar relaciones personales basadas en un instrumentalismo puro. Es decir, utilizan a las personas como instrumentos (objetos) sin que se espere reacción. Son relaciones que están fundamentadas, en el mejor de los casos, en análisis racionales que no tienen en cuenta el componente emocional de las personas y que por tanto no son realistas en cuanto a la verdadera respuesta que se produce en el individuo utilizado. Así, a veces se “utiliza” a otras personas para no sentirse solo, para sofocar instintos básicos, para aparentar, … importando un carajo, o poco más, las consecuencias reales sobre el individuo utilizado.

Muchas personas que han tenido un fracaso de pareja, desengañadas de la inicialmente idealizada “relación para toda la vida”, tienden a establecer relaciones instrumentales. En algunos casos por el temor a implicarse más de la cuenta y volver a fracasar, y en otros tan sólo para cubrir necesidades.

Un gran amigo muy viejo que tuve me decía con rotundidad que la mejor forma de conseguir la felicidad es a través de tener buenas relaciones personales, y que lo peor de la vejez era la cantidad de buenas relaciones que acababan por la muerte de tus amigos. Cada vez estoy más de acuerdo con su opinión y estoy convencido de que las relaciones “intrumentales” no son el mejor camino para disfrutar de una buena vida.

Saludos.

4 comentarios:

neurotransmisores dijo...

A las relaciones instrumentales no les llamaría relaciones.

intoku dijo...

De acuerdo con neurotransmisores. Aunque técnicamente son relaciones, no lo son si pensamos en la acepción social que tenemos de ellas.

Asociar la felicidad a las relaciones sociales (las de verdad) es algo que tengo cada día que pasa más claro.

Escribí algo muy parecido no hace mucho en mi blog.

Saludos!

Intoku.

Antoniorme dijo...

Esta claro que no las "deberiamos" llamar relaciones, pero lo son y al ser las relaciones que practica la mayoria de la gente las tomamos como "normales" y es patetico...

Salir de esa idea es dificil sin ayuda... y da miedo.

me gusta como escribes
Gracias por compartirlo con nosotros.

Anónimo dijo...

Muchisima razon, me encanta